Amigurumis – “No solo peluches de lana” – Revista #Juegue 3

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Casi todas las mujeres con las que me crié han tejido alguna vez en su vida. De ahí era inevitable no heredar el gusto por crear cosas con mis manos. Así fue, crecí llena de lanas, crochet y palillos por lo que el tejido nunca fue “cosas de abuelas”. A pesar de esto nunca estuve cómoda con los típicos diseños de mantitas, chalecos y cosas varias. Me sentía más o menos perdida. Amaba tejer, pero los resultados nunca fueron de mi agrado. Hasta que llegó el día, en que esa chispa en mi cabeza apareció después de leer uno de esos cuentos cortos del metro que hablaba sobre figuritas tejidas. Se me ocurrió buscar algo relacionado. “Peluches tejidos” esas fueron las palabras mágicas que cambiaron mi vida, las que ahora me tienen como loca creando nuevos diseños. Si, se trata de los Amigurumis, “técnica japonesa que consiste en tejer pequeños muñecos a crochet”, aunque también se pueden tejer con palillos.

Existen diversas teorías sobre su nacimiento. Algunos dicen que los primeros fueron tejidos en la antigua China, por madres que hacían juguetes de bajo costo a sus hijos. Otros dicen, que fueron basados en el tejido en espiral utilizado por los samurai para hacer sus calcetines. Sea cual sea su origen esto fue llevado, más adelante, a la cultura de lo “kawaii” donde se han expandido por el mundo.

Se dice que estos pequeños invasores (¡se están adueñando de nuestras vidas!) son hechos con la intención de regalarlos a las personas importantes, ya que sirven de acompañantes y una especie de amuletos para mantener vivo el espíritu de niño que todos tenemos. En parte, creo que podría ser cierto, ya que cada vez que se crea un nuevo amigurumi no se teje un peluche cualquiera, se crea un objeto único, con características propias que no encontrarás en otro.

Al ser hecho a mano, nunca un amigurumi queda igual a otro. Aunque se utilicen los mismos materiales y puntos. Cada personaje tiene sus características que lo hacen ser especial para su dueño.

Quienes llevamos tiempo en este mundo, estamos acostumbradas a que se desvalorice nuestro trabajo, sobre todo por los que dicen que esta técnica es una pérdida de tiempo. No solo es eso lo que se invierte, también es necesario tener creatividad, habilidad y un poco de entusiasmo para lograr de la nada un Amigurumi de buena calidad

Si algunas vez lo intentas, prepárate para obtener un nuevo vicio en tu vida.

Escrito por Mermelada de Mora! – Amigurumis – “No solo peluches de lana” – Revista #Juegue N°3 Diciembre 2014

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